Miopía



¿Qué está ocurriendo en Chile?
A 90 días del estallido social,pareciera que el aplacamiento de tierras  tras el terremoto de octubre sigue su curso de manera subterránea. No es visible a simple vista, pero las señales se hacen evidentes para cualquiera que haga un mínimo esfuerzo por intentar entender el difuso rumbo actual de Chile en medio de tanta incertidumbre.

Esta voluntad de poner a foco la realidad parece dificultarse para las cúpulas políticas. De otra manera no se entiende el errático proceder de gobierno y congreso en las últimas semanas. Y la verdad es que sorprende, ya que esta falta de visión podría tener consecuencias catastróficas en unas pocas semanas, cuando el recogimiento estival finalice y el inconsciente colectivo retome su avasallante protagonismo, ese que le ha convertido en el ente de transformación social más importante en décadas.

Porque a estas alturas, el gobierno de Piñera sigue observando con distancia e incomprensión

los acontecimientos, y lejos de buscar una fórmula que muestre un mínimo de empatía con las demandas sociales, sus acciones demuestran una obstinación casi suicida de mantenerse dentro de los márgenes de su esencia pro empresarial y liberal. El mandatario dio un espaldarazo a su primo Chadwick (cuya gestión al frente del ministerio del interior lo hizo salir por la puerta trasera y salpicado en sangre) dándole un rol protagónico en su forzada respuesta al clamor constituyente. Sigue sin moverse un milímetro de su doctrina económica, pese a lo abrumador del rechazo a todo atisbo neoliberal.

Todo este autismo está trayendo un terror que se acrecienta mientras nos acercamos al mes de marzo, cuando la masa pensante haga el análisis de los meses precedentes. Y es que todo indica que no habrán anuncios importantes: Piñera se niega a ensuciar el modelo, no hay señales de reformas trascendentes. Sus ministros se dedican a desvirtuar las demandas sociales y sus explicaciones traslucen un desdén irritante, dando a entender que quienes piden cambiar el modelo están fuera de toda realidad, ya que no hay “bolsillo que aguante”. Y es entendible, ya que por doctrina descartan cualquier acción que involucre al bolsillo del empresariado, los grandes paladines de ese Chile OCDE del que se sienten orgullosos.

Queda por dilucidar si esta aterradora miopía es simulada (como parte de una estrategia que apuesta a que ñla inercia pacifique al país gradualmente) o sencillamente un síntoma de una clase privilegiada que se niega a entender que el Chile real, que vivió por décadas oculto, respirando frustración, escondido en las poblaciones, esta vez está emergiendo con la fuerza indetenible de un tsunami, que sin duda tendrá efectos irreversibles.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Rock: hombre-muerto-caminando